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viernes, 1 de enero de 2016

Un tercio de los MIR se deprime en la residencia

La formación MIR puede minar el ánimo del futuro médico. Un estudio publicado en el diario American Medical Assn revela que, al menos, un tercio de los médicos internos residentes padece de depresión durante su período de formación, alcanzando “niveles inaceptables” para esta etapa de formación profesional. En este sentido, recalcan que es un factor de riesgo para los pacientes, ya que “un médico deprimido tiende a ofrecer una asistencia sanitaria de peor calidad”, según la investigación.


Residente antes de una evaluación escrita.
El estudio, que se ha realizado a través de 54 pruebas a 17.560 residentes, ha revelado que un 29 por ciento de los MIR ha presentado rasgos de depresión o prevalencia de la misma. En este sentido, el rango entre las diversas pruebas osciló entre el 23 por ciento y el 43 por ciento. En una segunda etapa, donde se emplearon cuestionarios de mayor calidad y confidencialidad, se ha descubierto que el 20 por ciento de los residentes tiene signos de un trastorno depresivo mayor.

Medicina Familiar, Pediatría y Anestesia son las especialidades más afectadas por  trastornos mentales como pueden ser la ansiedad o la depresión y la patología dual que acuden al Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime).  Así lo pone de manifiesto el balance  que realiza la Organización Médica Colegial (OMC) de este proyecto, que desde el 1998 ha atendido a 3.810 médicos y concretamente en el 2014 fueron 357.

El ranking de las especialidades lo lidera con un 50 por ciento  en Medicina Familiar. “Actualmente ese incremento de medicina de familia se debe a la sobrecarga laboral que viene dada por los recortes que se han producido”, ha explicado a este medio la secretaria de Salud Laboral de Confederación Estatal de Sindicatos Médicos  (CESM), Pilar Bartolomé.

Pilar Bartolomé, secretaria de salud laboral del CESM.
Concretamente, ha apuntado que estos especialistas han tenido que pasar consultas dobles y atender a mayor porcentaje de población. Además, Bartolomé ha explicado que esa ansiedad  que produce tener que dar una calidad igual que la que se estaba dando cuando se tenían recursos “está provocando de alteraciones mentales y físicas”.

“La salud de los trabajadores está  muy en mantillas de ser cuidada  por la administración, entonces  se originan estos trastornos”, ha manifestado Bartolomé. Por ello, desde el sindicato médico se lleva pidiendo desde hace 10 años una buena evaluación psicosocial de los trabajadores, una adecuación de los horarios de trabajo- sobre todo por el tema de las guardias nocturnas,  una jubilación adecuada a la edad, patología y especialidad. Y entre otras medidas se está exigiendo para las mujeres una no discriminación a la hora de acceder a determinados puestos de trabajo que sí podrían beneficiar su salud.

En la clasificación le sigue Pediatría con un 7,8 por ciento y Anestesia con un 5,2 por ciento. En la cuarta posición está Psiquiatría con un 3,7 por ciento y empatando con la misma puntuación están Medicina Interna, Traumatología y Cirugía General con un tres por ciento. Finalmente, Ginecología es la especialidad médica de los que se incorporaron al Paime un 1,5 por ciento.

Según el estudio ‘Ansiedad, depresión y malestar emocional en los profesionales sanitarios de las Unidades de Cuidados Intensivos’ publicado en la revista ‘Anales de psicología’ entre un 14,6 y un 20 por ciento de los profesionales sanitarios que trabajan en estos servicios presentaban síntomas de ansiedad. Asimismo, entre un cuatro y un siete por ciento tenía depresión.

La investigación indica, además, que la prevalencia a la depresión o sus síntomas no solo están relacionados con las residencias de Estados Unidos. Por el contrario, apunta que es una tendencia que está generalizada y que no presenta grandes diferencias si se compara con otras localidades, como tampoco las hay entre quienes pertenecen a una especialidad médica o quirúrgica.

Los resultados han llevado a dos grandes reflexiones. La primera, la incapacidad que ha tenido el control de los horarios laborales para reducir la presión sobre el residente. La segunda, la necesidad de un replanteamiento del modelo de formación especializada de cara a garantizar el bienestar psicológico de los residentes y, por ende, mantener alto la calidad de los servicios que ofrecen a los pacientes del hospital o centro de salud.


AEMIR ya había publicado un estudio pionero en el año 2005 en el que se examinaba el efecto de las guardias sobre la salud y calidad de vida de los médicos residentes. Celebramos que cada día sean más las organizaciones que atienden esta problemática. Los MIR queremos trabajar, e intensamente, pero sin que ello llegue a repercutir en nuestra propia salud. Por tanto abogamos por encontrar un equilibrio entre la actividad necesaria para desarrollar nuestra formación y responsabilidades asistenciales dentro de unos límites saludables.
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